Coaching

En 2009 comencé un proceso de sanación de mi femenino que ha sido, de las muchas que terapias que he probado, la única con la que he conseguido resultados; una terapia de polaridad con un sanador holístico, un hombre que me ha atendido no desde un método rígido, sino desde lo que yo necesitaba.

Durante estos años he recibido de él cantidad de claves de conciencia que me han ayudado y siguen haciéndolo, a dar pasos para llegar a ser yo misma, soltando los viejos patrones inconscientes que me estaban arruinando la vida.

Habiéndome dado cuenta de que estas claves son universales y sirven para cualquier mujer que quiera trascender su ego y liberarse de las cargas que arrastra, quiero compartirlas.

Por eso ofrezco sesiones de coaching individuales, en las que puedes plantearme, a través de preguntas abiertas (ni si, ni no, ni blanco, ni negro) relativas a tu situación actual, de qué manera puedes afrontarla para encaminarte hacia tu independencia psico-emotiva, y con ella hacerte con las riendas de tu vida.

Puedes contactarme y concertamos una cita. El precio por sesión, que dura alrededor de dos horas, es de cincuenta euros, y podemos hacerla físicamente (sierra Oeste de Madrid), por Skype o teléfono.

Para que comprendas un poco mejor las cosas que suelen moverse con este proceso, puedes leer el testimonio de Amaya, una mujer que tras compartir con ella mi experiencia, quiso comenzar ella misma a sanar también:

Siento que quiero agradecerte el inmenso regalo que está siendo para mi, aquello que tú me ayudaste a encontrar.

… me doy cuenta, Marta, de que llevaba toda la vida anhelando aquello que ibas a compartir conmigo. Lo buscaba desesperadamente, inconscientemente, indiscriminadamente, metiéndome en mi afán por encontrar, hasta en los más oscuros charcos de lodo.

Ahora puedo empezar a verme como me veías tú, puedo sentir cómo era antes, porque toda esa basura empezó a salir de mi a partir del momento en que tú me tendiste la mano, y uniste la mía con la del hombre que también a ti te estaba sanando.

Oh Marta, ¡muchas gracias! Me siento tan bien ahora, tan nutrida, amada, plena, contenta… Cada vez queda más atrás esa vieja tristeza, esa vieja mujer angustiada y aprensiva que era, y siento de mi nacer una mujer nueva, plena y gozosa, dispuesta también a tender la mano a otras mujeres para que se unan a nuestro gozo.

Aquí puedes leer el testimonio completo de Amaya